Empiezas a notar algo a los 15 o 20 minutos. El pico real, cuando más cafeína circula, llega unos 45 minutos después de terminar la taza.
Las tres fases de una taza
- Absorción, de 0 a 45 minutos. La cafeína pasa del intestino a la sangre casi por completo, así que prácticamente cada miligramo que bebes cuenta.
- Pico, sobre los 45 minutos. El nivel en sangre llega a su máximo. Es la ventana que conviene planificar.
- Eliminación, 5 o 6 horas por mitad. Cuando la sensación ya se ha ido, la mitad de la dosis sigue trabajando.
Qué la acelera o la frena en tu caso
- El estómago vacío acelera. Una comida copiosa puede retrasar el pico media hora o más.
- La forma importa. Un espresso llega antes que un café de filtro bebido despacio, y un chicle o un shot energético todavía antes.
- Los genes marcan el ritmo. La enzima hepática que elimina la cafeína varía mucho entre personas, por eso el mismo café acelera a un amigo y a ti no te hace nada.
- La tolerancia apaga la sensación, no la química. Quien bebe a diario lo nota menos, pero la cafeína sigue ahí y sigue llegando a su sueño.
Cómo aprovechar el horario
Si quieres estar despejado para algo a las 10:00, bebe a las 9:15, no a las 9:55. Y como el pico solo es el principio, del café de las 16:00 todavía queda aproximadamente la mitad a las 22:00.
Caffy dibuja esa curva para tu cuerpo: cuándo llega el pico y cuánto queda a la hora de dormir.